+34 666 86 86 86De lunes a virnes de 10 a 18 h
+34 93 272 64 90De lunes a virnes de 10 a 18 h
Nosotros le llamamos
Solicitud presentada con éxito.
Sus datos de contacto:
Nombre
e-mail
Teléfono
Motivo de la consulta
Cuando le podemos llamar?
08:00-11:00
10:00-13:00
12:00-15:00
14:00-17:00
16:00-19:00
Enviar

Velada “rusa” en la villa de Cardin de la Costa Azul

Después de haber estado una vez en la villa de Pierre Cardin, cerca de Cannes, Andrey Fomin no ha podido olvidar aquella propiedad tan singular construida directamente sobre la roca (aunque sería más correcto decir “en la roca”). Conseguir la villa no fue fácil (el delicado Cardin no abre las puertas de su vivienda a cualquiera), pero gracias al correspondiente estatus de la velada rusa las puertas de la villa de abrieron de par en par y el presidente del “Club Ruso de Negocios”, Eduard Taran, con Margarita Lieva invitaron a sus huéspedes a una recepción benéfica con el impronunciable nombre francés L’etincelle.

Pero no solo en este caso acertaron con el lugar, el tiempo y el apuesto organizador, los huéspedes “imprescindibles” también estuvieron: para enamorarse de las vistas, media mitad de las celebridades de Moscú acudieron a la Costa Azul (estuvieron allí Boris Mints, Viktoria Shamis, Bozhena Rynska, Irina Chaykovskaya, Irina Kurbatova, Lyudmila Narusova, Irina Hakamada y muchos otros).

Y, lo más importante,  todas las felices circunstancias dieron sus frutos culturales. Al principio los invitados vieron el “Cisne moribundo” y el adagio del ballet “Manon” e incluso pudieron escuchar la ópera de la diva Veronika Gioeva (por cierto, se construyó un anfiteatro en la villa de Cardin especialmente para la ocasión. Y un poco más tarde se celebraba la subasta, durante la cual se pudieron adquirir las obras del  pintor Valentin Samarin y… entrañables dibujos infantiles. Estos últimos gozaron de un considerable éxito: todas las obras de los niños se vendieron y los medios recaudados se destinaron a ayudar a la fundación para niños enfermos de gravedad “La línea de la vida”.

Y para los amantes  del arte de la joyería se podían adquirir piezas de Favaz Gruosi: el joyero, literalmente, estuvo en la fiesta y sus obras aportaron su grano de arena a la misión benéfica (un considerable porcentaje del precio de las joyas de Grisogno se ha destinado en favor de los niños).

Y aún hay más. Antes Andrey Fomin tuvo su primera velada “rusa” en la Costa Azul (El  baile de las Flores), ahora ya son dos: Eduard Taran ha decidido organizar L’etincelle cada año.

Mensaje de error

Error en el texto

Su mensaje será enviado al autor. Gracias por tu participación ...