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El sueño europeo del Khimki acaba en Madrid

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El sueño europeo del Khimki acaba en Madrid

No era fácil la misión del Khimki en Madrid. El conjunto de la región de Moscú se jugaba el pase a los cuartos de final de la Euroliga de baloncesto. Lo hacía ante el vigente campeón, el Real Madrid, que también se jugaba el billete a esta ronda. Los rusos aguantaron durante treinta minutos las embestidas blancas. Pero en el último cuarto, la superioridad del Real Madrid desde el triple condenó a los de Dusko Ivanovic, que decían adiós a sus opciones de pelear entre los ocho mejores de Europa

Era un choque de vital importancia para los dos equipos, y desde el primer minuto lo demostraron. Tyrese Rice abría el marcador para los moscovitas y anticipaba el espectáculo que iba a venir. Un espectáculo del que sería partícipe también el conjunto blanco, con un Sergio Llull acertado desde el triple. Todo ello unido a una afición madridista que no dejó de animar en ningún momento y que estaba dispuesta a llevar a su equipo en volandas.

Ante esta afición, los merengues, endosaron un 10-0 de parcial al combinado ruso, que se veía obligado a pedir tiempo muerto a poco más de dos minutos para el final del primer periodo. Un tiempo muerto que sentó bien a los moscovitas. Liderados por un Tyrese Rice en plena forma, el Khimki se ponía por delante a falta de 55 segundos (25-26). Rusos y españoles protagonizaron un final de primer cuarto frenético que terminó con un triple de Sergio Rodríguez que dejaba a los locales con cinco tantos de ventaja, 33-28.

Tyrese Rice mantiene a flote al Khimki

El impulso del primer cuarto lanzó a los blancos en el partido. Seis puntos consecutivos de salida (39-28) demostraron quien era el rival que tenía el Khimki en frente: el nueve veces campeón de Europa y uno de los mejores equipos del continente. Ahora bien, el Khimki llegó a Madrid dispuesto a demostrar que no iba a rendirse contra nadie, y liderados por Tyrese Rice recortaban distancias. El norteamericano encontraba el aro con facilidad y reenganchaba a los rusos al choque.

Aunque no solo era Rice quien tomaba los galones de líder. Aparecía también una de las grandes estrellas rusas como es Alexey Shved. El jugador ruso protagonizó una gran batalla bajo los tableros con una de las promesas españolas como es Willy Hernangómez. Todo ello en un segundo periodo en el que no existía un dominador fijo sobre la cancha, como reflejaba el marcador al descanso: 54-49 y mucho por decidir.

La voluntad no fue suficiente en la segunda parte

A partir de la segunda mitad las cosas fueron muy diferentes. El descanso sentó bien a los de Pablo Laso, que arrancaron intensos en defensa y pronto rompían la barrera de los 10 puntos de diferencia en el marcador (61-50). Los rusos intentaban romper el candado blanco, pero con un Sergio Llull brillando, ese trabajo se antojaba imposible. Y es que el dominio blanco bajo los aros hacía aún más lejana la remontada del Khimki de tal forma que cuando llegó el final del tercer cuarto, la diferencia era de ocho puntos (66-58) gracias a un Peteri Koponen que redujo la distancia con un triple.

Pero esa remontada resultó ser un espejismo, ya que los blancos gozaban de una excelente confianza desde la línea de tres puntos. De la mano de un Jaycee Carroll sensacional, el Real Madrid se colocaba con trece de ventaja en los primeros minutos del último cuarto. Volvería a aparecer Tyrese Rice también, para intentar reducir distancias en el marcador, pero de nuevo Carroll y Jonas Maciulis difuminaban cualquier esperanza rusa de victoria con una gran actuación. Los 15 puntos de diferencia a falta de cuatro minutos (81-66) eran el reflejo de la superioridad blanca.

Con la grada del Palacio de los Deportes festejando la victoria del Madrid, el bocinazo final reflejaba un 83-70 que clasifica a los blancos para los cuartos de final de la Euroliga de baloncesto. El Khimki, por su parte, dice adiós a una Euroliga donde ha demostrado competir hasta el último momento. Un trabajo que ahora Dusko Ivanovic y sus hombres tendrán que analizar para regresar el año que viene con más fuerza y conseguir nuevos éxitos en la máxima competición continental.

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